¿Qué le pasa a tu cabello cuando lo decoloras?
Decolorar es aclarar el cabello eliminando su pigmento natural. Para lograrlo, el producto tiene que llegar hasta el interior de la fibra, y en ese camino pasan tres cosas.
1. Se abre la cutícula
La cutícula es la capa externa del cabello, formada por pequeñas escamas que lo protegen. Los agentes alcalinos de la mezcla levantan esas escamas para que el decolorante pueda entrar.
2. Se oxida la melanina
Una vez adentro, el peróxido libera oxígeno que disuelve el pigmento natural. Por eso el aclarado es permanente: el pigmento no regresa, solo crece cabello nuevo con su color original.
3. Se debilita la estructura interna
El proceso también afecta a la queratina y a los enlaces que le dan fuerza y elasticidad al cabello, y arrastra parte de sus lípidos naturales. El resultado es un cabello más poroso, que pierde humedad con facilidad y tiende a verse seco, opaco o quebradizo.
Por qué el cuidado en casa es parte del servicio
Una decoloración bien hecha minimiza el daño, pero siempre hay un cambio en la fibra. Por eso en Fabelli insistimos en usar en casa la línea de cuidado profesional que te recomiende tu estilista: está formulada para reponer la hidratación, los lípidos y las proteínas que el proceso se llevó, y para ayudar a sellar la cutícula.
- Un reconstructor para devolverle fuerza a la fibra.
- Una mascarilla nutritiva en cada lavado para recuperar suavidad y brillo.
- Protección térmica antes de secadora, plancha o tenaza.
- Si eres rubia, una línea matizante como Platino te ayuda a mantener el tono limpio y sin reflejos amarillos.
La diferencia se nota: con el cuidado correcto, un rubio se mantiene brillante; sin él, puede empezar a quebrarse a las pocas semanas.
